No mentiría si dijese ahora
justamente, en este exacto momento
lo repito, aseguro que no miento
que sin ti, un minuto, se hace hora.
Al intentar acercarme a tu aliento,
tu risa es, de mi risa, fundadora
me quedé con la duda tentadora,
siempre fiel a quedarse en el intento.
Hoy, lo que la gente dice, no niego,
sellada entre tus labios simplemente
donde permanecer quiero y no puedo.
Y si amarme ya no te corre prisa
soy víctima del reloj; del minutero.
Segundos, retroceden con la brisa…
que aunque no me lo pidas, yo te espero.
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